Hace poco tenía una conversación con un amigo, a nivel general, sobre qué nos hacía diferentes a los que nos dedicamos al sector de la producción de eventos de otros equipos de trabajo. Las afirmaciones sobre la mesa eran varias, sin embargo, ambos coincidíamos en una: nos preocupa el buen funcionamiento entre los diferentes miembros de cada equipo, sean o no sean de tu “elenco”. Si no llevas toda la producción del evento y compartes tareas con otras empresas, lo más lógico es crear, desde el primer minuto, un buen clima de equipo.

No se trata de qué tareas son tuyas o mías. No creo que tenga que ponerme a dar ejemplos gráficos en los que compare la producción de eventos con el funcionamiento de un reloj… o bueno… quizá sí. No viene mal un poco de comparación que clarifique todo esto:
Básicamente, los relojes tienen dos agujas: la aguja “horario”, que indica las horas, y la aguja “minutero”, que indica los minutos. Hay relojes que tienen otra manecilla que señala los segundos. La esfera de la mayoría de los relojes está dividida en doce partes iguales. Cada una de esas partes indica una hora. Durante una hora, la aguja horario recorre un arco de 30° (es decir, cada minuto avanza 0,5°), y la aguja minutero recorre el círculo completo del reloj, es decir, 360°. Por tanto, en una hora, el recorrido del minutero es 12 veces mayor que el recorrido del horario.
¿Has visto qué pedazo de equipo? Una de las agujas es incapaz de avanzar si la otra no sigue su ritmo. Para que la aguja de los minutos avance un sólo movimiento, la de los segundos ha debido hacer una vuelta completa de reloj. Sincronía perfecta. Entre todos: segundos, minutos y horas, forman el reloj. Un conjunto de elementos que generan un evento… un evento que se produce cada vez que tenemos la necesidad / curiosidad de saber la hora que es. Recogemos un poco nuestra manga… y allí aparece el reloj, mostrando de forma clara y exacta en qué momento nos encontramos.
La producción de eventos necesita de gente que comprenda que no existe un “éste”, “tú” o “yo”… sino un “nosotros”. Que tenga además la capacidad de resolver, de buscar soluciones creativas, y sobre todo, de echar una mano al compañero que tiene a su lado. Es, sin lugar a dudas, la única manera de poner en marcha un buen equipo que funcione, que conviva para próximas producciones y que esté contento con su trabajo para así generar eventos de éxito.